Sabes niña...
me servía un suspiro
suspirito de nada
y cuando encontré el tesoro,
tú, la primera en saberlo
Cómo imaginar, nena
que sólo te movía cobrarlo
(XIV)
Dedos suben y bajan
frenesí desnudo y fétido
una harmónica frotaba
su aire enlatado...
Noches enteras
paseando contigo
al abrigo de esa harmónica.
Desgarrada, triste lamento
suspira, se encoge
hasta alcanzar el horizonte.
Agarrado a tu cintura
te atrapo, te acerco,
voy tras de tí
juego contigo, te miento...
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario