martes, 30 de diciembre de 2008

Última estrofa

Quiero dejarme aquí,
sentir tu piel a bocanadas.
Quiero enterrar mi yo
sentir caricias en mis palmas.
Ya no puedes encontrarme.
Soy más que nada:
soy nada de la nada.
Nada que siente frío
nada que el sol calienta.
Deja que te cuente
el cuento de nunca acabar.

La belleza en sí

"La belleza no es locura
aunque yo esté rodeado
de mis errores y mis miserias"

Continuamente me acerco a la oficina, pego mi cara a los opacos cristales que dan al vestíbulo. Intento ver algo, reconocer a alguien. De la semana pasada sé que Juan no me reconoce, o tal vez no me vio; pensaba invitarlo una vez más a la jornada de golf. No veo a nadie. Vuelvo a casa por el descampado que rodea la oficina. Me descubro hablando solo. La puerta no se abre, maldita llave. Por cierto, alguien debe estar en problemas, la policia está en la puerta del edificio, acampados detrás de sus coches, como esperando un tiroteo. Es entonces, qué digo entonces. Fue hace varios meses. Ya había recibido amenazas de muerte, dicen que de mi puño y letra. Tengo las manos atadas a la espalda. Alguien se han creido que soy. Pero yo no acierto a decirles la verdad.

sábado, 13 de diciembre de 2008

Personae laertio

Ya es demasiado, no quiero resistirlo más. Demasiadas carreras a la farmacia para comprarme el sueño, para hacer que tiemble a poquito a poco. No. No quieres ver, o tal vez sí. Igual lo has premeditado todo contra mí. Pero llegará a ser tarde, un día. No podrás lamentarte. Seguro. Sabes que no hay cielo ni infierno adonde volvamos a vernos; yo sólo espero ser un bonito gusano. Tú, ay tú, sé que no esperas nada, por lo menos la mayor parte del día. Tal vez en la noche, durante cinco minutos, tengo la impresión de que crees que queda algo bonito que hacer. Eso sí, Siempre y cuando no tengamos la desgracia de ver la farmacia cerrada. Porque entonces se ha jodido la noche, el sueño y su puta madre. Por mi parte, abandono la fiesta, todo está preparado, para empezar la cama está bien hecha y no me pienso levantar....

Pequeñito homenaje a Don Josele Santiago, de quien hay seguidoras fieles aquí, para homenajear a un rincón, turbado, de mis recuerdos. Ese rincón que sólo vive de noche, cuando duele la cabeza y las moscas dicen eso de: tienes los ojos perdidos. Ay porqué cuesta tanto descansar.

lunes, 8 de diciembre de 2008

El silencio

"En el silencio
el sonido
se vuelve hueco"
Este poema lo compré a un chaval en una tetería de Granada, una noche en buena compañía, estaba impreso en un separador. Unas cien pelas, imaginad el tiempo que hace. No es que me guste especialmente. No me interesa el silencio, que diría Whitman, me interesa el ruido que rodea el silencio. Me interesa la capacidad de abstraerse del hombre, de sentirse indiferente ante el ruido, de ser capaz de seguir viviendo aun en las peores condiciones. Al fin y al cabo el silencio es nuestro regalo. La verdadera fortaleza se muestra ante el ruido.Apuntadme algo

lunes, 1 de diciembre de 2008

Por qué escribo tan malos libros

Deprisa, más rápido, tengo que subir las escaleras girar a la izquierda coger la cinta mecánica bajar al nivel bajo sacar el ticket subir a la calle encender el pitillo apagarlo, respirar, tomar el bus 615 avanzar 5 kilómetros, si eso dar algo de limosna y regresar a ninguna parte. Demasiado para fijarse en los detalles, demasidado para ver que una golondrina se ha atascado en los cables de luz de una fachada y se está quedando sin aire, cómo ver que a la chica del bolso le están dejando sin su cámara de fotos. Todo ha pasado muy deprisa, lo siento. No he podido fijarme en que una chica olvidaba un libro en la barra del bar donde desayuno, y que ese libro eran las Confesiones. No lo he escuchado, llevaba el ipod encendido, lo siento, no he tenido un momento de respiro, no escuché que la moto se acercaba, no me fijé en la gente, haciendo aspavientos con los brazos, no. Iba leyendo, eso lo explica todo, no pude ver a la chica que avanzaba por mi derecha, creía que iba solo, si no, tal vez, yo que sé, podría, no sé, es que ya ve, señora, está uno tan atareado y apenas pude respirar, nada de ruido, buena música señora, en mis oídos; si pudiera prometerle, me siento arrepentido, pero en fin, que se le va a hacer.
Todo buen contador de historias debe saber meterse en la cabeza de sus personajes. Irremediablemente eso me faltará siempre a mí. Si cuento una historia siempre está el yo presente, como una mala bestia, qu viene a joder mi imaginación. Cómo puede pensar y actuar un hombre maduro? y una jovencita? un militar? y yo que sé. Como hay otra gente que lo sabe, que me deleiten con su imaginación. Escribir no es sólo mirar el mundo y contar, pues el mundo siempre lo miran unos ojos. Hay que saber también cambiar de gafas y eso, amigo, como te dijo una amiga, no se aprende: se tiene o no se tiene. Así que nada de historias, limítate a callar y escuchar.
"Hay en algún lugar, personas que no soportan ya el silencio" Louis Aragon