sábado, 24 de enero de 2009
Felicidad del disfrutar
No hay receta para la felicidad. Ésta puede germinar hasta en las condiciones más insospechadas y desfavorecidas
sábado, 17 de enero de 2009
Paisaje de Haikus (II)
Ay, queridos amigos, hagamos un esfuerzo de simplificanción, inmortalicemos un instante por toda la eternidad; sí, eso creo que hace el Haiku. Demosle la categoría ontológica de esencia a lo que sólo es un accidente, acaso un aciago accidente del destino, una mera casualidad. Pero eso sí, hagámoslo con naturalidad, sin pretensiones, sin aspavcientos ni palabras rimbombantes. Sencillo.
"Niña púbica
al tocarla
se escalofría."
-ay-
O también:
"Grieta de asfalto
donde brota
la brizna de hierba"
Acaso son las palabras lo único importante?, acaso son lo más valioso? Por un mundo de imágenes y sensaciones. Para eso nació, creció y murió, bajo mi pluma, el haiku.
"Niña púbica
al tocarla
se escalofría."
-ay-
O también:
"Grieta de asfalto
donde brota
la brizna de hierba"
Acaso son las palabras lo único importante?, acaso son lo más valioso? Por un mundo de imágenes y sensaciones. Para eso nació, creció y murió, bajo mi pluma, el haiku.
Sobre la descomposición
La imagen que devuelve el espejo
me aturde.
Cuerpo podrido, células muertas.
En las uñas o el lavabo
todo carne muerta.
Ay cuerpo que te pudres!
si no fuera el espejo
serían los ojos por las calles
devolviendo tu repugnante figura
serían las muecas de asco.
La gente pregunta
qué pasado mató ese cuerpo.
Pero tú sólo necesitaste un segundo
para forzar la descomposición.
En la pradera, gusanos,
castañetean sus dientes
mientras esperan el festín.
me aturde.
Cuerpo podrido, células muertas.
En las uñas o el lavabo
todo carne muerta.
Ay cuerpo que te pudres!
si no fuera el espejo
serían los ojos por las calles
devolviendo tu repugnante figura
serían las muecas de asco.
La gente pregunta
qué pasado mató ese cuerpo.
Pero tú sólo necesitaste un segundo
para forzar la descomposición.
En la pradera, gusanos,
castañetean sus dientes
mientras esperan el festín.
lunes, 5 de enero de 2009
En construcción...una noche...una tierra
Vengo a tí, olivar,
para quedarme
dejando atrás
el mundo de los hombres.
Viento que barre tus veredas
y el tañir de lejanas campanas
suspiros que el aire lleva.
Vengo a tí, olivar,
para quedarame
refugio tú, a salvo
de todas las locuras.
Vine buscando
huesos de antiguos caldos
y aquí quiero estar.
Abrigo de mis pesares.
para quedarme
dejando atrás
el mundo de los hombres.
Viento que barre tus veredas
y el tañir de lejanas campanas
suspiros que el aire lleva.
Vengo a tí, olivar,
para quedarame
refugio tú, a salvo
de todas las locuras.
Vine buscando
huesos de antiguos caldos
y aquí quiero estar.
Abrigo de mis pesares.
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