sábado, 17 de enero de 2009

Paisaje de Haikus (II)

Ay, queridos amigos, hagamos un esfuerzo de simplificanción, inmortalicemos un instante por toda la eternidad; sí, eso creo que hace el Haiku. Demosle la categoría ontológica de esencia a lo que sólo es un accidente, acaso un aciago accidente del destino, una mera casualidad. Pero eso sí, hagámoslo con naturalidad, sin pretensiones, sin aspavcientos ni palabras rimbombantes. Sencillo.

"Niña púbica
al tocarla
se escalofría."
-ay-

O también:

"Grieta de asfalto
donde brota
la brizna de hierba"

Acaso son las palabras lo único importante?, acaso son lo más valioso? Por un mundo de imágenes y sensaciones. Para eso nació, creció y murió, bajo mi pluma, el haiku.

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