domingo, 22 de marzo de 2009

VII, VIII, IX

Neones llamativos, una
casa calentita, algún
arcén, en una
secundaria carretera de Córdoba...

(VIII)
Amanece...
que bien que estoy despierto
que bien no necesitar enemigos
para hacer de la vida algo tenue
gris y sin llamadas de móvil.
Sigue Willie, sigue...
Córdoba nunca se mueve.

(XI)
Ay de ese cielo...
que empieza a quitarse el maquillaje
cielo-lavabo con los restos del festín
de una noche teñída de rojo
y suelos de serrín.
Cuando esto ocurre
sabes que podemos dormir, Willie,
tú, yo, todos los insomnes.

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