"Y maldigo yo la vida
que tanto me dio,
que cuando más consciente era
todo me lo arrebató"
El flamenco es de esas cosas inaccesibles a la escritura, un universo donde las palabras, si son escritas pierden su sentido. Invito a escuchar esta seguiriya de Juan Zarzuela, con una guitarra majestuosa.
Esta sensación de frustración es irremediable, para mí, ante la tragedia de la pérdida. Esté a la orilla del Atlántico conjurando un jazmin a los siete soles o en una biblioteca en Madrid, secandome las lágrimas, siempre esa misma sensación. Se es poco más que la gente que te rodea en la vida. Al sufrir por alguien sufres por tí, y por todo tu pasado; es la memoria la que sufre. Hay una impotencia contenida en la seguiriya, una condena a la vida y una negación de la misma, a pesar de todo lo que da. Negación precisamente por la ironía de otorgar la capacidad de disfrutar de las mieles y las noches que un día te arrebatará. Es una incapacidad para afirmar todo el sufrimiento de la existencia. Ya se sabe que el flamenco es la historia de la Pena. Cuánta historia en tan pocas lineas! "No tienes felicidad que darme -preguntaba Nieztsche a su luna escondida-, bien! aun te queda tu sufrimiento" Es heroico aceptar esta idea de Nietzsche, cuando en mi caso soy humano, ay tan humano!, que a veces creo que muero de lo humano que soy. Y no puedo dejar de preguntarme: cómo será el momento de dejar de respirar? Esto es lo que tiene la ociosidad de los que al día poco hacemos. Luchamos por sobrevivir, y no sé si hay razón para ello, incluso puede que no todos estén de acuerdo conmigo. Según Cioran nos empeñamos en vivir porque la muerte es demasiado previsible, cuando lo incierto está en la vida; y esto es cierto: todos tenemos nuestro fin ,pero con la vida, tal vez podamos hacer algo! Es mejor hacer algo bonito, como poetizar con amigos en algún cuarto oscuro, donde sólo exista la voz y la palabra, y el silencio de las velas sobre el pecho del poeta. Balad balad balad...caretas.
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2 comentarios:
Sólo tenía trece años, aún no había escuchado a Kurt Cobain, se reía altivamente de sus amigas que escuchaban Camela...ahora sabe que no se podrá quitar jamás la piel de chica de barrio, que no hay nada debajo, pero entonces no lo sabía y, cada vez que una herida dejaba al descubierto la carne viva, pensaba que estaba más cerca de sí misma. Tenía una amiga, la mejor, tan tímida y tan resuelta, tan alta, rubia y espigada, que la había elegido a ella y sólo a ella para compartir sus secretos.
Un día ella se marchó a su casa de campo, una especie de refugio constrido por el padre, la instalación de gas era algo precaria, la historia, amigos, no hace falta seguirla. Durante mucho tiempo ella siguió encontrando, a lo lejos, su figura en el portal, con su chándal rosa, su melena lacia, perfecta, su risa cantarina, de chica tímida. Y desde entonces ella es dos, ha dejado de ser ella misma, ahora es tan arrojada como antes, pero a veces es tímida, tan insegura como antes, pero a veces resuelta, tan morena como antes, pero a veces morena, porque joder, me cago en la puta, eso no se puede cambiar y cada uno se consuela como puede, que no suele ser muy bien.
"(...)las caretas
de los pordioseros y de los poetas
que matan a las gipaetas
cuando vuelan por las aguas quietas(...)"
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